| Sobre el "Chavismo" sin límites de El Militante
David Crux y Santiago Lupe
Las organizaciones que conforman la Fracción Trotskista - Cuarta Internacional estamos impulsando una Campaña sobre las tareas de los revolucionarios ante el proyecto de Chávez.La llamada “revolución bolivariana” es un proceso que ha impactado en gran medida a buena parte de la vanguardia obrera y juvenil. Pero más allá de la impresión que en muchos de estos luchadores haya podido causar, desde la FT-CI nos vemos en la obligación revolucionaria de hacer un estudio profundo de que representa el proceso venezolano, a la vez que impulsamos el debate abierto entre las corrientes que nos reclamamos del trotskysmo sobre como impulsar una política de independencia de clase para Venezuela.
Este es el objetivo de este artículo. En el Estado español uno de los grupos que más ferviente y acríticamente se han sumado al carro del Socialismo del SXXI que promulga Chávez, es El Militante de Allan Woods. Nos disponemos a abrir un debate en las páginas de nuestra revista con dicha corriente sobre las distintas políticas y estratégias que defendemos para el triunfo de una Revolución Socialista en el país centroamericano.
¿Cuál es el verdadero proyecto económico de Chávez?
Con más de siete años de “Revolución Bolivariana” podemos permitirnos hacer un balance de hasta donde ha llegado la transformación social que propagandiza Chávez, y de la que EM es la voz más aguda del coro.
Desde 2004 la renta nacional de Venezuela ha crecido a ritmo “chinos”, con un 17,4% ese año, y un 9,3 para 2005 y un 10% para el 2006. La pregunta que cabe resaltar es quien ha sido el beneficiario principal de esta bonanza económica.
En el último año la banca alcanzó un crecimiento del 30%, siendo muchos de sus beneficiarios la gran banca imperialista. Otros burgueses ligados a sectores productivos han obtenido también suculentas ganancias.
Un capítulo aparte merece la situación de la renta petrolera y las relaciones con las multinacionales del crudo. Hasta el 1 de Enero de 2006 las empresas imperialistas gozaban de convenios operativos con la estatal PDVSA, de una duración máxima de 20 años, estando todas ellas en la mitad o más hacia su vencimiento. El Gobierno del Socialismo del SXXI decidió cambiar la fórmula de “colaboración”, mejorando las condiciones de expolio que mantenían de la época del puntofijismo. Así se les ha transformado en empresas mixtas asociadas a PDVSA, lo cual les otorga la propiedad del 49& del petróleo y las instalaciones. Se trata de reforma legal que mejora su estatus, convirtiéndolas en co-propietarias, afianzando más si cabe sus garras sobre el crudo venezolano.Las petroleras han de pagar el 30% de regalía y el 50% de impuesto sobre la renta, pero poco le importan estas migajas teniendo en cuenta que esta comprando el barril a 1,5 dólares, cuando el precio al que lo venden ronda los 60/65 dólares. Estos cambios en el sector han sido aplaudidos por todas las empresas multinacionales que operan en el país.
Otros sectores de los hidrocarburos están también sufriendo una política de privatización, como el gas o el carbón, donde se acaban de conceder concesiones de explotación a empresas como Chevro-Texaco,Inter American Coal o la irlandesa Carbonífera Caño Seco, entre otras.
En el otro extremo tenemos a los trabajadores y el pueblo pobre.Tras siete años de revolución, el 77,79% de los trabajadores siguen recibiendo un salario por debajo del SM, y caída de 3 puntos en el desempleo a sido a costa de un amuleto del trabajo en precario o en negro. Esta disparidad de resultados entre una u otra clase tienen su reflejo en el reparto de la renta nacional, en donde Chávez no llega ni tan siquiera a un aprobado en términos reformistas. Si en 2002 los salariossuponían un 33% del PIB, en 2005 pasaron al 25%, aumentando en el mismo periodo del 38 al 49% las cifras del los capitalistas.
Vemos pues que mientras el capital extranjero y nacional no para de hacer buenos negocios, las masas venezolanas se han tenido que conformar con los planes asistenciales del Gobierno, pagados con las migajas que se caen de la mesa, que dado el ascenso de los precios del petróleo dan para financiar las famosas misiones de Chávez que de ninguna manera pueden verse como una solución a los graves problemas estructurales que aguantan sobre sus espaldas los trabajadores y el pueblo pobre.
Vemos pues como el proyecto de Chávez no araña ni cuantitativamente los intereses del imperialismo y la oligarquía venezolanaEl proyecto económico de la Revolución Bolivariana es el del desarrollo de un capitalismo nacional fuerte, sin romper lazos con el imperialismo, lo cual no solo se demuestra en que el 50% del comercio exterior se siga realizando con EEUU, sino en la mejora de las condiciones de expolio que se ofrecen a las multinacionales de los hidrocarburos.
Toda la palabrería socialista, así como los planes asistenciales o las medidas económicas disfrazadas de “socialistas”, no son más que la forma en que el Gobierno Bolivariano trata de contener el ímpetu de las masas venezolanas. Los compañeros de EM parecen ajenos a todo esto, no podemos encontrar en sus materiales crítica alguna a la política económica de Chávez, ni mucho menos llamamientos a los trabajadores o al pueblo pobre animándole a enfrentarlos y a imponer un programa de reivindicaciones que den solución a los problemas que con el Gobierno de Chávez no han hecho otra cosa que enquistarse. Se suman así, embelleciendo al Gobierno, al proyecto chapista de poner un tapón lo más sólido posible a la acción revolucionaria de las masas.
¿Qué son las “nacionalizaciones” y “expropiaciones” de Chávez?
Las medidas más anti-obreras y anti-populares del Gobierno no son el fuerte de la propaganda de Chávez, y es por ello que tampoco son mencionadas por sus seguidores, incluido EM. Sin embargo otras medidas anunciadas como las que sitúan al país rumbo al Socialismo, cuentan no sólo con la propaganda oficial, sino que en los materiales de EM podemos ver como son tratadas de revolucionarias.
Así ha ocurrido con las llamadas “nacionalizaciones” de empresas de telefonía y electricidad. Estas medidas no han sido otra cosa que una semi-estatización burguesa, que ha comprado la mayoría de las acciones al precio de su cotización en Bolsa. Es decir se ha indemnizado a esos patronos parasitarios que llevaban años llenándose los bolsillos a costa de las privatizaciones del puntofijismo. A la vez que se anunciaban estas medidas Chávez llamaba al empresariado nacional de la golpista Fedecamaras con las siguientes palabras: ojalá cambiaran y asumieran un proyecto nacional; un empresariado nacional necesitamos, y estamos dispuestos a trabajar juntos con un empresariado criollo, nacional, que sienta orgullo de ser venezolano y que trabajen para satisfacer las necesidades del pueblo, de la sociedad venezolana”. Esto demuestra que estas medidas, que son el giro nacionalista más pronunciado de sus 7 años de Gobierno, no van encaminadas hacia un proyecto socialista, que pasaría por la expropiación sin pago y bajo control obrero de estos sectores, sino al de desarrollar un capitalismo nacional fuerte. Sin embargo los compañeros de EM Señaló específicamente que una parte central de la ley incluiría la nacionalización de industrias clave que fueron privatizadas porgobiernos anteriores, como la empresa nacional de telecomunicaciones CANTV (ya había amenazado con nacionalizarla si no ajustaba los pagos de sus pensiones con el salario mínimo), privatizada en 1991, y la industria eléctrica. Fue muy claro sobre lo que se debía hacer: “Todo lo que fue privatizado debe ser nacionalizado”. Añadió que el objetivo era establecer la “propiedad social de los sectores estratégicos de los medios de producción”. Es decir no marcan ningunos de los limites objetivos de estas medidas, dan por hecho que se encaminan hacia la construcción del socialismo a pesar de los 3500 millones de dólares que el Estado desembolsó para hacerse con CANTV y de los llamados a los empresarios para unirse su proyecto.
Igual discurso llevan ante las expropiaciones de tierras de los últimos meses. En Venezuela el 80% de la tierra cultivable está en manos del 5% de grandes latifundistas, mientras que el 6% es usado por el 75% de propietarios humildes. La “gerra contra el latifundio”, de la que EM es tambi´ñen uno de sus propagandistas, ha expropiado tan solo el 4,6% del total , y no todo ha idoa manos de los campesinos pobres, pues una buena porción a acabado en manos del Estado para poner en marcha proyectos agro-industriales de la mano de multinacionales.Todo esto en 8 años de revolución bolivariana, haciendo una analogía con la II República española, la Reforma Agraria de Azaña se calculó en 100 años el tiempo en que podría darse por culminada, la “guerra contra el latifundio” de la República Bolivarianatardaría 175 hasta expropiar por completo a los latifundistas. A diferencia de los revolucionarios españoles de los años 30, los compañeros de EM no se dedican a luchar implacablemente contra el Gobierno por una Reforma Agraria radical, sino que están aplaudiendo acríticamente las tibias medias sin plantear que para que la tierra sea de quien la trabaja no podemos confiar en el Gobierno Bolivariano, sino que tendrán que ser los campesinos del campo en alianza con los obreros de la ciudad los que por la vía revolucionaria echando abajo el Gobierno burgués e instaurando un Gobierno Obrero y Campesino podrán erradicar el mal latifundista.
Sobre la participación de las masas en el dominio de su destino
Para EM en Venezuela está en marcha una revolución sin la menor de las dudas. La justificación que esgrimen, según su máximo teórico Allan Woods, es que las masas han tomado en sus manos sus propios destinos. Pero, ¿goza el pueblo venezolano de un verdadero control sobre su ímpetu de transformar sus vidas?, ¿o más bien dicho ímpetu es perfectamente canalizado por un caudillo para que no rebase los límites del sistema capitalista?.
Creemos que los avances de estos ocho años de “revolución” hablan por sí mismos, los campesinos sin tierra, los trabajadores con infra-salarios, el problema de la vivienda y la infra-vivienda sin solución...y mientras tanto los capitalistas nacionales y extranjeros viendo crecer sus negocios, hasta el punto de que el salario retrocede porcentaje en el reparto de la renta nacional a favor de los capitalistas. Aún así para Woods el despertar a la vida política de las masas es lo que determina que podamos hablar de revolución, aunque sea detrás de un proyecto de conciliación de clases y desarrollo capitalista nacional.
Y es que cuando las masas han protagonizado hechos que se salían del guión del comandante, rápidamente éste las ha hecho retroceder. Para los compañeros de EM hechos como la derrota del golpe de estado de abril de 2003 o del paro-sabotaje posterior a través de la implementación del control obrero en parte de la producción de PDVSA muestran el gran impulso revolucionario del pueblo y los trabajadores venezolanos. Acordamos con esto, es decir, en aquellos momentos históricos los oprimidos de Venezuela dieron una muestra de la combatividad y sacrificio necesaria para acometer una transformación social profunda. Sin embrago a diferencia de Woods, nosotros tratamos de explicarnos porque esa oportunidad se perdió. En su escrito.....Woods plantea que se perdió una oportunidad, pero es incapaz de explicar, y creemos que tampoco de entender, porque fue así. Y la razón no es otra que el protagonismo de las masas o el control obrero en el proceso venezolano no entran dentro de la agenda del proyecto chavista, la construcción de un capitalismo nacional capaz de regatear mejores condiciones con el imperialismo, para lo cual ha de enfrentarse a este último y a la misma oligarquía venezolana cipaya del Tio Sam, si bien en ningún caso llegar a tensar la cuerda hasta el punto de romperla.
Las experiencias más revolucionarias del pueblo venezolano han sido pues sofocadas por el apaga fuegos del proceso, Hugo Chávez. Los consejos comunales o los presupuestos participativos, son instrumentos políticos a través de los cuales aparentemente las masas entran en el control de la dirección de la revolución bolivariana, sin embargo todos ellos tienen el límite bien claro. Además del control por parte de la burocracia estatal o del Movimiento por la V República, que en algunos casos han despertado el malestar del pueblo, estos organismos no pueden ni decidir ni discutir sobre los problemas estatales realmente importantes, como la industria petrolera, la política exterior... A lo sumo pueden decidir como gastar el presupuesto otorgado por el Estado para sus comunidades, pero nunca sobre cual debería ser la cuantía de ese presupuesto.
¿Cuál es el carácter de clase del Estado en Venezuela?
Veamos que carácter de clase le dan al Gobierno de Chávez. Reconocen que “En cuanto a que la oligarquía todavía no ha sido expropiada, en cuanto a que una gran parte del poder económico todavía está en sus manos, entonces Venezuela todavía sí es capitalista y debemos definir la naturaleza de clase del Estado de acuerdo con ello. Además, una gran parte de la vieja burocracia todavía permanece en su lugar; el sistema judicial es el heredado de antes, la Policía Metropolitana actúa como un estado dentro del estado, la lealtad de sectores de los oficiales de clase media no está clara. Y así mismo nos dice que “En períodos normales el Estado está controlado por la clase dominante. Pero en períodos excepcionales, cuando la lucha de clases alcanza su máxima intensidad, el Estado puede adquirir un grado importante de independencia, elevándose por encima de la sociedad. Esta es la situación actual en Venezuela”. Entendemos que a pesar de que en periodos excepcionales el Estado pueda ubicarse como árbitro entre las clases, como ocurre en Venezuela, esto no supone una transformación cualitativa de su carácter de clase, sino cuantitativa. El estado sigue siendo burgués, a pesar de que la burguesía no mantenga sobre él un control tan férreo como en otras épocas.
Esta situación excepcional la explicó el revolucionario Trotsky al referirse a regimenes como el de Cárdenas en México, es lo que catalogó como bonapartismo sui generis.:”En los países industrialmente atrasados el capital extranjero juega un rol decisivo. De ahí la relativa debilidad de la burguesía nacional en relación al proletariado nacional. Esto crea condiciones especiales de poder estatal. El gobierno oscila entre el capital extranjero y el nacional, entre la relativamente débil burguesía nacional y el relativamente poderoso proletariado. Esto le da al gobierno un carácter bonapartista sui generis, de índole particular. Se eleva, por así decirlo, por encima de las clases. En realidad, puede gobernar o bien convirtiéndose en instrumento del capitalismo extranjero y sometiendo al proletariado con las cadenas de una dictadura policial, o bien maniobrando con el proletariado, llegando incluso a hacerle concesiones, ganando de este modo la posibilidad de disponer de cierta libertad en relación a los capitalistas extranjeros”.
Esa supuesta independencia de las clases del poder del Estado de la que habla Woods es la materialización de la ubicación de Chávez como árbitro entre las mismas. A través de concesiones al movimiento de masas y un discurso radicalizante ha sido capaz de mantener el control sobre los trabajadores y el pueblo pobre, apoyo que ha sabido utilizar para enfrentar a la oligarquía y a los intereses del imperialismo, en pos de avanzar en su proyecto semi-nacionalista.
Pero Trotsky no se conformó con caracterizar estos regímenes sino que también defendió una política revolucionaria ante ellos. Por ejemplo, ante las nacionalizaciones de las compañías petrolíferas y de ferrocarriles efectuadas por Cárdenas Trotsky planteaba : “Sería un error desastroso, un completo engaño, afirmar que el camino al socialismo no pasa por la revolución proletaria, sino por la nacionalización que haga el estado burgués en algunas ramas de la industria y su transferencia a las organizaciones obreras”. Si bien Cárdenas indemnizó a los capitalistas afectados, no llegó a la compra de las acciones en Bolsa de Chávez y se quedó con el 100% del capital de estas empresas, e incluso puso bajo control de los sindicatos, aún en proceso de estatización, la producción. El bonapartismo sui generis de Chávez es mucho más descafeinado, sin embargo el discurso de EM es aún más oportunista, sembrando la idea de que el camino hacia el socialismo pasa por la “profundización” y “generalización” de medidas como la de CANTV, otorgando al Estado burgués, dirigido por el árbitro bolivariano, la función de sujeto transformador, y olvidándose pues del abc del marxismo, que la expropiación de la burguesía y la construcción de una sociedad sin clases solo podrá ser obra del proleta-
riado.
Y es que para los compañeros de EM la tarea de los revolucionarios ya no es la Revolución Socialista, sino convertirse en los consejeros de regímenes como el chavista, apoyándolos con todo y actuando como “presión de izquierdas”. Así llegan a conclusiones tan ajenas al marxismo y la lucha de clases como a no descartar que la presión por izquierda de las masas pueda llevar a Chávez “automáticamente una evolución en dirección a la revolución socialista y a una política proletaria”. La perspectiva del Gobierno Obrero y Campesino ha sido sustituida por la transformación del Gobierno Burgués dirigido por un caudillo en un Gobierno Socialista. No aprenden ni tan siquiera de la historia más reciente, como los intentos con éxito de Chávez de descomprimir el ímpetu revolucionario de las masas en Abril de 2002 o el desmantelamiento de las experiencias de control obrero en PDVSA tras el boicot petrolero.
La institucionalización de la Revolución Bolivariana
Para nosotros esta visión de la revolución y el Estado no es en absoluto marxista, puesto que esos periodos excepcionales de la lucha de clases lleva inevitablemente un cambio que tiende a la normalización. O bien se da una salida reaccionaria si las masas tratan de rebasarlo o en este intento los oprimidos alcanzan la victoria por medio de la toma del poder, defenestrando el Gobierno burgués e imponiendo un Gobierno de los trabajadores y el pueblo. Chávez no quiere llegar a esta disyuntiva y en el último periodo esta en un proceso de institucionalización de la revolución bolivariana, implementando más medidas bonapartistas que refuercen el papel del Gobierno y el control del movimiento de masas, una transformación similar a la que vivió el Cardenismo dando lugar al priato mexicano. Sin embargo, Woods ve que es posible una “revolución por arriba”, un cambio revolucionario en las superestructuras....las mismas que son controladas por la burguesía venezolana, y a la cual se encuentra Chávez a la cabeza. Y en esta “revolución” las masas no pueden otra cosa que observar...
La buena situación económica, así como el rebaje de la tensión con el capital nacional y extranjero, evidenciado en los acuerdos entre el Gobierno y empresarios y la aparición de empresarios nacionales bolivarianos, agrupados en la Confederación de empresarios socialistas de Venezuela,permite a Chávez avanzar en una nueva fase de su proyecto.
Con un rumbo económico claro, el de construir un capitalismo nacional capaz de regatear mejores condiciones de expolio con el imperialismo, trata de asegurar y reafirmar su papel de árbitro, avanzando en las medidas bonapartistas.
Así en el último periodo hemos visto como aumenta, a través de la burocracia sindical más afín al Ministro de Trabajo, de reducir el margen de independencia de los sindicatos del Estado. Y es que desde 2006 uno de los procesos más dinámicosse está dando en el movimiento obrero, desde la “rebelión antiburocrática” en el II Congreso de la UNT ha habido numerosos desplazamientos de las direcciones burocráticas e importantes luchas, como la de sanitarios Maracay que después de borrar a la antigua dirección del sindicato ocuparon la fábrica y la pusieron a producir, exigiendo la expropiación sin pago y bajo control obrero. Estos acontecimientos encienden una alerta en el Gobierno de Chávez, que ve que puede desatarse una tendencia de un sector de la clase obrera que empiece a cuestionar la política bolivariana y su insuficiencia para hacer frente a sus problemas. Y antes de que suceda Chávez ha lanzado una campaña contra la independencia de los sindicatos con declaraciones tales como “los sindicatos no deben ser autónomos (...) habrá que terminar con eso”. Las voces que se han levantado en contra de esto, como la de Orlando Chirino dirigente de la corriente sindical C-CURA (que aglutina a buena parte de esa fracción antiburocrática) han sufrido acusaciones del mismo presidente de “contrarrevolucionarios” y “socialtraidores”. Chávez busca pues cortar de raíz todo atisbo de independencia de las organizaciones obreras, esto choca con sus planes de coptar todo lo posible al movimiento obrero, que por el momento ha sido el sector del movimiento de masas que más grado de independencia ha demostrado.
Otras medidas como la reforma Constitucional o las prerrogativas obtenidas en el Parlamento, que mejora el control del aparato del Estado por parte de la figura presidencial, o la más polémica medida contra RCTV, mientras privilegia la relación con otros medios también golpistas pero que ahora tienen mejor “rollo” con el proyecto de Chávez (una vez se ha clarificado a través de los hechos), demuestran que el régimen bolivariano está transitando hacia formas más bonapartistas, que agudicen el papel de árbitro entre las clases de Chávez y el desarrollo de su proyecto semi-nacionalista.
Pero quizá la más importante es el llamado al PSUV, que merece un apartado aparte.
La organización independiente del proletariado y el papel del PSUV
La renuncia a una perspectiva revolucionaria de EM les ha llevado a graves errores estratégico como es la entrada al PSUV.
EM parece restarle importancia al carácter poli clasista del PSUV,la unión de los empresarios bolivarianos con los trabajadores y el pueblo en un mismo partido no parece que sea determinante para ellos para caracterizar al partido único de Chávez como un instrumento de conciliación de clases. ¿Para qué proyecto y programa político es este partido? Por que es precisamente esto lo que determina la naturaleza de los partidos, y sus hechos concretos nos dicen que tendencia llevarán. Y la de Chávez esta muy clara. Como el dice, no solo invita a los “empresarios nacionalistas” a entrar al PSUV, sino que, afirmó a los dueños de propiedades privadas que sus derechos estarán garantizados en una próxima reforma constitucional. “No negamos la propiedad privada”, ha repetido Chávez una y otra vez, “...sólo que debe estar cada vez más en función del bienestar social”. Este es el programa de Chávez, acorde con su proyecto de semi-nacionalista burgués.
El PSUV no es más que la expresión política de la tendencia al bonapartismo sui generis de Chávez. La creación de un gran partido único es solo una forma de mantener a raya a los trabajadores venezolanos para darle a todo su potencial revolucionario, no una salida revolucionaria (como vemos en los ejemplos donde las masas han empezado a luchar y Chávez a cortado todo flujo) sino para convertir este potencial en simples objetos para regatearle al imperialismo La política de Chávez en los hechos hemos visto a quien beneficia, y el proyecto político que se espera del PSUV va a ser el mismo. En este partido van a entrar lo mejorcito de las clases dominantes, ya transformadas al “socialismo”. Pero es extraño este “socialismo” donde se salda religiosamente la deuda externa con el FMI y el Banco Mundial, como anunció Chávez el 13 de abril, y se realizan acuerdos comerciales festejados en actos públicos con grandes empresarios internacionales como el magnate de la construcción brasileña, Emilio Odebrecht, el “amigo” empresario argentino Paolo Roca (que tiene la fama de haber tenido en sus fábricas centros de tortura durante la dictadura militar de su país), o el rey de la soja transgénica argentina, Gustavo Grobocopatel.
Woods no ve que evidentemente que el PSUV es a todas luces un Frente Popular, o más bien dicho, un Frente Popular en forma de partido. Puesto que no es la unión de distintos partidos, pero si el intento de unir distintos programas políticos en un mismo partido de conciliación de clases. Chávez busca poner a los trabajadores y el pueblo por detrás de la nueva burguesía bolivariana. Y para justificar esto en la teoría marxista Woods explica que cuando en el capitalismo no existe una dirección marxista genuina, y que en la medida que la clase obrera no tiene la dirección otras clases se hacen notar, y por tanto, pueden ocurrir todo tipo de cosas. Lo cual es cierto, pero esta afirmación la utiliza para justificar que el proletariado deba seguir a la zaga de la burguesía nacional oprimida por el imperialismo. Sin embargo, precisamente la utilidad de los revolucionarios es luchar por dotar al movimiento de una dirección no solo obrera, sino una dirección marxista genuina. Puesto que solo el proletariado puede llevar adelante tanto las tareas democráticas como las socialistas, el que la dirección del movimiento este en manos precisamente por otras clases que son incapaces de darle una salida revolucionaria, con mas razón tenemos que justificar la organización independiente de la clase obrera, para pelearle la dirección del movimiento.
La esencia de la revolución permanente es precisamente que solo la clase obrera puede llevar adelante una revolución socialista, y que esta misma debe resolver las demandas de otras clases sociales, como el problema de la tierra de los campesinos venezolanos, y que esto no justifica absolutamente en ningún caso la alianza con sus direcciones burguesas nacionalistas. Pero, al parecer, Woods después de tantos años no ha entendido esta esencia, y afirma lo siguiente:” Lo que hace falta es una aplicación enérgica de la política del frente único. Pero esto no significa la disolución del movimiento de los trabajadores o la disolución del ala marxista en un “frente popular” en general. Esto significa sólo que la clase obrera y su vanguardia tienen el deber de llegar a un acuerdo de lucha con la pequeña burguesía revolucionaria, los campesinos pobres, los pobres urbanos y todos los demás elementos revolucionarios de la población para llevar a cabo una lucha contra el imperialismo y la oligarquía.” Este Frente Único del que habla Woods no es más que una forma falsificadora de llamar a un Frente Popular venezolano. Si Woods quería referirse a que la clase obrera deba llevar adelante los problemas de las clases oprimidas bajo una organización independiente del Estado y de la burguesía esta bien, pero entonces...su práctica es realmente contradictoria. Puesto que la entrada al PSUV niega todo esto. La entrada al PSUV solo evidencia la alianza con las mismas direcciones reformistas, nacionalistas y burocráticas en un gran partido, en vez de apostar por la organización independiente del proletariado para convertirlo en hegemónico del resto de sectores oprimidos.
Para nosotros, el que el proletariado venezolano pueda llevar adelante las tareas más urgentes implica la creación de un instrumento político propio e independiente alejado de cualquier influencia de la pequeña y gran burguesía nacionalista, tanto de los funcionarios o burócratas públicos, como de los jefes del Ejército...
Así explica EM, con el ejemplo del trabajo de los bolcheviques en los comités reaccionarios, su adhesión a este partido patronal: “Esto tiene una especial lección a todos aquellos que no quieren entrar al Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV). Argumentando que es un partido policlasista, donde estarán empresarios, etc. ¡hay que ver bien la experiencia de Lenin y los bolcheviques con los comités de Zubatov!
Por tanto todos aquellos que se proclaman así mismos como marxistas deben entrar en el PSUV. Pongamos un ejemplo extremo, supongamos que Chávez es un demagogo populista ¡que por cierto no lo es! que quiere hacer del PSUV una herramienta para controlar el movimiento. Es mas en este contexto tampoco hay argumentos para no entrar nunca... [...] Masivamente trabajadores, campesinos, jóvenes y sectores populares se están sumando al PSUV. Buscan ahí ideas que les permitan completar la revolución. Ideas que no se las van a proporcionar los empresarios ni burócratas al movimiento, al contrario harán todo lo que este a su alcance para hacerse con el control del partido”.
A pesar de ello los compañeros de EM llaman a todos los marxistas a entrar en el PSUV. Pero, aun con la entrada de la CMR (la sección venezolana de EM) a este partido ha hecho que EM deje de claudicar a Chávez, porque ni siquiera entran para convencer a la vanguardia obrera de que Chávez solo es un nacionalista burgués, que pretende convertirse en una especie de “arbitro” estatal que tambaleara entre una débil burguesía venezolana “socialista” y un imperialismo en decadencia hegemónica, y que la utilización de Chávez de las masas solo es una táctica de este para hacer frente al Capital extranjero, en beneficio de su burguesía nacional. Esta táctica se puede ver reflejada tanto en la economía, con las empresas mixtas, como en la política partidaria, uniendo a obreros y patronos en el PSUV. Por eso mismo no hay que ayudar a Chávez a convencer a los trabajadores más combativos a que se unan a él. De forma contraria hay que llamar a los trabajadores a que se eduquen en tener una voz propia, que discutan sus problemas sin influencia del Estado, de burócratas o débiles empresarios que solo lloran por que la burguesía europea y norteamericana le roba las enormes plusvalías que el mismo podrían arrancar a los trabajadores venezolanos. Más aún cuando desde sectores del movimiento obrero se plantean dudas acerca de la entrada en el PSUV, alertados por la política antisindical de Chávez que busca subordinar a los sindicatos al Estado bolivariano. Mientras pueden aparecer sectores de vanguardia que empiecen a discutir la necesidad de que el proletariado se organice políticamente de forma independiente, EM lo lamentará y les seguirá exhortando para que se unan al proyecto de conciliación de clases de Chávez.
Estos compañeros utilizan el ejemplo de Lenin cuando los bolcheviques entraron en los comités reaccionarios de Zubatov. En primer lugar, EM no sabe distinguir entre partido y sindicato, y por ello, le lleva a cometer errores muy graves como entrar en partidos de la patronal. Mientras que el partido es la agrupación de revolucionarios que resumen la experiencia histórica de decenas de años del proletariado en forma de programa (y este tiene que tener muy claro tanto en sus objetivos estratégicos como su independencia política), en los sindicatos se agrupan todos aquellos obreros más o menos combativos, de todos los estratos sociales del proletariado, de todas las culturas, de todos los matices y colores de la política...y hasta creyentes y católicos. La diferencia no es superficial, ello determina la necesidad de la existencia del partido revolucionario. No entender esto, es negar el abc del marxismo.
Es importante determinar estas categorías, puesto que no es lo mismo entrar en un partido de la patronal venezolana y sus lugartenientes, a entrar en los sindicatos reaccionarios, donde el proletariado se agolpa para exigir y luchar por intereses económicos o inmediatos. Es obligado que la vanguardia obrera entre en aquellos lugares donde se encuentran amplias capas de los trabajadores que dan la batalla por aumentos salariales, por mejoras de las condiciones de trabajo... y en las cuales la burguesía no esta presente de forma directa, aunque sí a través de sus agentes, la burocracia sindical. Puesto que la lucha económica puede y debe ser asumida por los revolucionarios, pero en ningún caso debe asumirse la lucha política, y el proyecto político de un partido patronal. El objetivo de los revolucionarios es mantener precisamente la independencia política de estas influencias. Puesto que en el caso de un partido común, un frente popular en forma de partido o un PSUV solo puede ser un instrumento que funcione de tapón a la salida revolucionaria que pueda darle la clase obrera.
Pero las lecciones de Lenin sobre este ejemplo, y que no sacan los compañeros de EM, es que los bolcheviques consiguieron alejar al proletariado de estos comités reaccionarios gracias a hundir políticamente a todos esos dirigentes que solo querían una colaboración con la burguesía y no una salida revolucionaria. Y esto es lo que no hace ni mucho menos EM. Es imposible alejar a los trabajadores de la burocracia y los empresarios sin dejar claro cual es el objetivo estratégico del PSUV, y el papel que toma Chávez en estas relaciones. Por el contrario, ven posible que Chávez pueda tomar una “política proletaria y una dirección hacia la revolución socialista”. ¿Como se lucha contra la influencia de los Zubatov si no se educa a la vanguardia en que los Zubatov son incapaces de marchar a la revolución? ¿Como se puede llamar a los marxistas y a los obreros a entrar a un partido que esta ligado al Estado venezolano, en donde, que como a explicado Alan Woods, la burguesía sigue controlando los principales resortes de la economía? Esta política no hará más que amarran a los trabajadores a unos supuestos “revolucionarios”....
Los compañeros de EM hablan también de las lecciones del Manifiesto Comunista escrito en 1848, para justificar su entrada al PSUV. Por eso queremos poner algunos párrafos interesantes que Marx escribió en 1850 de las lecciones de las revoluciones de 1848.
Sobre el partido de la pequeña burguesía, Marx explica: “En el momento presente, cuando la pequeña burguesía democrática es en todas partes oprimida, instruye al proletariado, exhortándole a la unificación y conciliación; ellos desearían poder unir las manos y formar un gran partido de oposición, abarcando dentro de sus límites todos los matices de la democracia. Esto es, ellos tratarán de convertir al proletariado en una organización de partido en el cual predominen las frases generales social-demócratas, tras del cual sus intereses particulares estén escondidos y en el que las particulares demandas proletarias no deban, en interés de la concordia y de la paz, pasar a un primer plano.
Una tal unificación sería hecha en exclusivo beneficio de la pequeña burguesía democrática y en perjuicio del proletariado. La clase trabajadora organizada perdería su a tanta costa ganada independencia y advendría de nuevo un mero apéndice de la oficial democracia burguesa. Semejante unificación debe ser resueltamente rechazada. “
Las revoluciones de 1848 habían fracasado, y se produjo una reacción globalmente....este párrafo resume las lecciones que tomo Marx y que fueron aplicadas por el Partido bolchevique con el gobierno de Kerenski.
Mas adelante, Marx explica la actitud que deberían tener los trabajadores ante los sucesivos Gobiernos ya sean de la reacción como de la burguesía progresista (que en su tiempo no tendrían nada que enviar a los actuales empresarios “socialistas” venezolanos): “Los trabajadores no deben moverse por el general entusiasmo hacia el nuevo estado de cosas, al cual siguen usualmente luchas en las calles; deben guardar todo su ardor por una fría y desapasionada concepción de las nuevas condiciones, y manifestarán abiertamente su desconfianza respecto del nuevo Gobierno. Fuera del Gobierno oficial constituirán un Gobierno revolucionario de los trabajadores en forma de Consejos ejecutivos locales o comunales, Clubs obreros o Comités de trabajadores; de tal manera, que el Gobierno democrático burgués, no solamente pierda todo apoyo entre los proletarios, sino que desde el principio se encuentre bajo la vigilancia y la amenaza de autoridades tras de las cuales se halla la masa entera de la clase trabajadora”.
Estas son las lecciones que EM no explica y que son las más importantes.
Conclusión
A pesar de que el rumbo hacia un proyecto nacionalista burgués es más que claro, y que las medidas anunciadas como socialistas no se encaminan hacia una sociedad sin clases sino que encajan perfectamente con el proyecto genuino de Chávez, EM educa a la vanguardia venezolana y de otros países en que Chávez esta conduciendo una Revolución hacia el Socialismo. No alerta de la naturaleza de tapón y desvío del régimen bolivariano, que trata de atar a los trabajadores y el pueblo a un proyecto de conciliación de clases que deje irresueltos los problemas de los trabajadores, campesinos y pueblo pobre, y mucho menos alienta la organización independiente de la clase trabajadora para empezar a crear una herramienta política propia que levante un programa revolucionario para luchar contra el Gobierno chavista en la perspectiva de la Revolución Socialista.
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