| “Para los trabajadores y jóvenes más conscientes el
objetivo central de estas elecciones es evidente: derrotar a la derecha.”
Editorial de El Militante, número 207 julio/agosto 2007
Polémica con la Izquierda
El Militante llama a votar la versión "amable"
del apriete de tuercas a los trabajadores
Didac Galeano
Apenas un mes nos separan de las elecciones generales, donde nuevamente nos darán la oportunidad de escoger el personaje que nos exprima durante los siguientes cuatro años.
Después de lo tristemente acontecido el 11M y la posterior llegada al poder del PSOE, con Zapatero a la cabeza, hemos podido comprobar –si es que aun quedaba alguna duda- de que el PSOE no es de izquierdas, que el PSOE ni si quiera es un partido reformistas que da concesiones a las masas trabajadoras… En esta legislatura se ha evidenciado lo que ya se sabía: el PSOE es un partido del régimen, afín y defensor del mismo, y gestor de los buenos negocios de la burguesía.
Cuestiones como la reforma laboral (se abarata el despido, reducción de cuotas empresariales al desempleo, regularización de la deslocalización y la subcontratación), o la reforma educativa (privatización de la escuela infantil y facilidades para el ala privada/concertada de la educación, elitización de los estudios superiores), dejan a las claras que PP y PSOE comparten lo fundamental en los planes anti-obreros y privatizadores de la patronal.
Esto no es nada nuevo: con la metamorfosis de la Dictadura franquista al sistema ‘demócrata’ actual, el PSOE no ha hecho más que evidenciar legislatura tras legislatura que desde hace años se encuentra en las trincheras enemigas de los trabajadores del Estado español. Desde la firma de los Pactos de la Moncloa ha sido el impulsor de las diversas contra-reformas educativas que consolidaban el papel de la Iglesia en la cogestión de la mitad de la educación del país, las primeras reformas laborales que desmantelaron gran cantidad de conquistas obreras y trajeron la precariedad, los salarios basura, la siniestrabilidad galopante…(desde la del 93 donde se regularizaron las empresas de trabajo temporal, y los despidos baratos… a la del 2005), la política represiva contra el MLNV (con la perla de los GAL), siendo participe dela política de enterrar en el olvido los horrores del Franquismo, blindando de impunidad a personajes claves de aquella época que a día de hoy siguen ejerciendo cargos públicos, dentro de las fuerzas armadas, la Justicia o u otras instituciones.
Hay corrientes que se reclaman revolucionarias, que parecen haberse olvidado de que la sociedad está dividida en clases, clases antagónicas, y parecen no darse cuenta que, a pesar de que la bases electoral del PSOE –no confundir con base militante- es mayoritariamente trabajadora, el PSOE es el defensor de unos intereses contrapuestos totalmente a los intereses de su electorado.
Gobernando para la patronal y comprando a la burocracia sindical para que moderen cualquier lucha de trabajadores, está claro queel PSOE no se debe plantear como alternativa para nuestra clase.
El PSOE y la izquierda institucional. ¿Partidos del Régimen burguéso Partidos reformables en revolucionarios?
Los análisis de corrientes que se reclaman del marxismo revolucionario, como El Militante, sobre la praxis del PSOE, sitúan su acción de gobierno contra los trabajadores en un plano de “presiones”. Si el PSOE defiende los intereses de la patronal y la banca, si no acaba con los privilegios de la Iglesia, o se niega a reconocer el derecho de autodeterminación, entre otras cosas, no es porque se trate de un Partido burgués, aún con voto obrero, sino porque la burguesía los presiona para que lo haga.
Así se llega al absurdo decríticar al PSOE que¡no rompa con el capitalismo!:
“El gobierno de Rodríguez Zapatero no ha roto en ningún terreno (vivienda, sanidad, empleo) con la lógica que le impone el sistema capitalista, ni se ha basado en la movilización de la clase trabajadora para aplicar siquiera un programa de reformas en beneficio de la mayoría.”[1]
¿Acaso les sorprende?, ¿les sorprenderían de igual manera que un patrón defienda aumentar la explotación de sus trabajadores? ¿Qué sino iba a defender? ¿subidas salariales y recortes de jornada? ¿Cómo va a romper el gobierno de un país imperialista como el Estado español con el capitalismo? Es como pedirles peras a los olmos.
La transformación del PSOE en un partido revolucionario, que adopte un “programa socialista”, es un sueño de infancia, una no comprensión de la naturaleza del Régimen heredero del Franquismo, del que este partido es co-fundador e integrante fundamental. Es no comprender que la socialdemocracia reformista lleva años criando malvas, y que los PS,s son agentes de las contra-reformas neoliberales en todos los países. Es no entender que constructores, empresarios y banqueros tienen en el PSOE uno de sus dos gestores de confianza de sus asuntos desde el Gobierno. Y que el voto obrero que recibe este partido, como también lo recibe en menor medida el PP, no se traduce en una mutación de su carácter de clase, sino que es parte de la expropiación política que sufren los trabajadores por los partidos burgueses con tintes “obreristas” cada vez más desteñidos.
EM clama por un giro a posiciones socia-listas del partido de ZP, y el problema que lo hace imposible no está, para ellos, en su naturaleza de clase, sino en la existencia en su seno de elementos reaccionarios, como Solbes o Bono. Ninguna “depuración de los elementos más reaccionarios”[2] hará que este gire para abrazar un programa socia-lista, pedir que el PSOE rompa con los representantes más directos de la burguesía que hay en sus filas, es tanto como pedirle que rompa con esta clase, que es lo mismo que clamar en el desierto para que el Régimen y el Gobierno burgués dejen de un lado a la burguesía y abracen la causa del proletariado.
¿Prepararse para dar la victoria a Zapatero o para hacer frente a los planes del próximo Gobierno?
Esta concepción del PSOE, es extrapolada al resto de la “izquierda” institucional, como IU o el BNG, a los que también tratan de presionar para que adopten un programa socialista. Y con todo esto su orientación de cara a las elecciones de marzo no puede ser más inútil para la clase trabajadora.
Según ellos “Para los trabajadores y jóvenes más conscientes el objetivo central de estas elecciones es evidente: derrotar a la derecha.” [3] Es decir centran su política electoral en ‘derrotar a la derecha’, el PP, sin advertir que la alternativa existente no es mucho mejor. La crisis en ciernes augura un Gobierno duro, independientemente de que sea del PP o del PSOE. La burguesía española necesita un reajuste profundo de la economía y no vacilará en cargarlo sobre nuestras espalda, Zapatero o Rajoy, como sus gerentes gubernamentales aplicaran todas las políticas necesarias para que así sea. Llamar a votar al PSOE a sus socios menores, como IU, no es otra cosa que llamar a votar por la política de expulsión de inmigrantes, de aumento de la represión, de recortes fiscales para las grandes fortunas y empresarios, por nuevas contra-reformas laborales…
En vez de alentar a los trabajadores y jóvenes de que el objetivo central debe ser preparase para luchar contra el siguiente Gobierno de turno, que sabemos será más duro que el anterior, y tratar de difundir la idea de que la clase trabajadora tiene que independizarse de la turtela de la burocracia sindical y los partidos del Régimen, recuperando los sindicatos y construyendo un instrumento político propio independiente de cualquier ala burguesa, los compañeros de EM alientan a reforzar la confianza en el “mal menor”, llamándo a la movilización electoral para dejar fuera de la Moncloa a Rajoy y coronar de nuevo a Zapatero, es decir a reforzar con el voto obrero la versión “amable” de los planes de ajuste por venir.
¿Hacer la Revolución a través de las urnas?
Este cuento de hadas que deja a los trabajadores como meros observadores que presionan sobre los aparatos de la “izquierda” institucional, siembra ilusiones en que PSOE e IU pueden adoptar un programa socialista, y enfrentarse frontalmente a los capitalistas desde un Gobierno de coalición. Así EM expone:
“que la izquierda gane las elecciones no es un objetivo en sí mismo, sino un medio complementario para resolver los graves problemas que afectan a la gran mayoría de la sociedad: precariedad, cierres patronales, deterioro de los servicios públicos, bajos salarios, falta de infraestructuras deportivas y culturales en los barrios, etc.Y los dos aspectos están relacionados: si los dirigentes del PSOE y de IU tuviesen un programa verdaderamente socialista, claramente diferenciado de la política de la derecha y rompiendo con sus propias políticas actuales se podría garantizar una victoria electoral contundente contra la reacción y al mismo tiempo sería un acicate para la lucha y la movilización en la calle, generando la fuerza necesaria para hacer frente a la resistencia que los capitalistas y su aparato estatal ofrecerían a una política que significase un verdadero cambio en el terreno social y de los derechos democráticos.”[4]
La teoría marxista del Estado, recogida brillantemente por Lenin en “El Estado y la Revolución”, explicaque el estado es un órgano de dominación de una clase porotra. Actualmente el Estado es el instrumento de la burguesía, por lo tanto el Gobierno, como brazo ejecutivo y legislativo de este aparato, también esta en manos burguesas. Ningún Gobierno electo puede acometer esas tareas, que están reservadas a una clase en el combate frontal y violento, no electoral, el proletariado. La revolución violenta y la conquista del poder, son sustituidos por EM en una vaga esperanza en que las elecciones permitan la formación de un Gobierno electo que adopte un programa socialista. Como si esto de por sí no fuera lo suficiente utópico, este Gobierno debe conformarse con dos partidos con un historial de traiciones y ataques a los trabajadores más que extenso.
A menos de un mes de las elecciones la mayoría de los puestos de trabajo que se crean son precarios y gran parte de los que ya estaban se van precarizando poco a poco con la excusa de ‘reajustes laborales’, pero si hablamos de deslocalización la cosa se torna a un más negra ya que, no solo sigue estando presente, sino que el PSOE con su reforma laboral facilitó a los empresarios que pudieran llevar a cabo esta práctica.
El PSOE e IU nunca van a tener un programa socialista, son parte del Régimen que ellos ayudaron a crear desviando la experiencia de lucha de la Transición,y juegan en él su papel responsablemente,unos gestionando directamente el Gobierno y otros como la pata izquierda que actúa de oposición leal y colaboradora o en ocasiones como co-gobernante con sus hermanos mayores.
La coyuntura económica obliga que ante las elecciones los revolucionarios expliquemos que se viene un Gobierno claramente anti-obrero y privatizador, y que hay que prepararse para enfrentarlo. Llamar a confiar y dar apoyo político a uno de los dos verdugos en pugna no ayuda en absoluto en esta tarea, es más afianza la confianza en ZP, uno de los posibles gestores de nuestros verdugos tras el 9 de marzo.
Frente a la confianza que millones de trabajadores y jóvenes aún depositan en la democracia burguesa y los partidos que expropian la representación política de los explotados, los revolucionarios no podemos sumarnos al coro de voces que embe-llecen este régimen político ni las fórmulas partidarias que dejan fuera de la política a la clase obrera. Al contrario nuestra labor es combatir estos prejuicios pacientemente, explicando que las urnas y el Parlamento no son la vía de transformación de la sociedad, y que el uso que les debe dar nuestra clase es el de tribunas de los explotados. La misión de los revolucionarios es alentar entre la vanguardia obrera y juvenil la idea de construir una herramienta política independiente de nuestra clase, un Partido Obrero Independiente. Un partido clasista, que verdaderamente defienda los intereses de los trabajadores, un partido que intente recuperar los sindicatos de las garras de los burócratas.Esta es la política de CcC, que contrasta a todas luces con la de cultivar las esperanzas en el PSOE y la “izquierda” parlamentaria y en la posibilidad de resolver los problemas de clase obrera a través de los partidos e instituciones del Régimen.
[1]“¿Para quién gobierna Zapatero?” Editorial de El Militante nº207 Julio/Agosto 2007
[2]Idem
[3]Idem
[4] Idem
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