y represión
 
 
 

FRAPE BHER
Nuestras Conclusiones. Un debate planteado

Cynthia Lub y Julio Classwar

Estas luchas, vienen siendo una dura escuela para este sector de trabajadores que defienden sus puestos de trabajo contra los cierres de fábrica. Por eso creemos que es importante ir sacando conclusiones lo más acertadas posibles, ya que las enseñanzas que nos deje cada lucha, sea cual sea su final, servirán para las futuras, que se acrecentarán aún mas ya que el futuro gobierno, sea del PSOE o PP, cargarán sobre nuestras espaldas la crisis económica que se avecina.

El conflicto se cierra con 92 despidos autorizados por la resolución del ERE, incrementando la indemnización de los 20 días por año previstos legalmente, hasta 45 días por año más una cantidad lineal de 7.000€. A cambio el Comité debe aceptar un aumento de productividad, una reducción del absentismo y una congelación salarial por dos años. La empresa garantiza el mantenimiento del resto de los puestos de trabajo, como mínimo por tres años.

Creemos que este final muestra una derrota del conflicto. Abriendo un debate fraternal, nuestra posición es que los objetivos que se planteaba la FTC, como plantea el compañero en la misma entrevista, mostraban este final como inevitable, ya que incluía la posibilidad de tener despedidos en la negociación final. Más allá de que creemos que en todo conflicto la pelea por la reincorporación de los despedidos no se negocia, el hecho de que se hayan propuesto este objetivo de negociación, está ligado a una lógica de presión a la Generalitat, como si fuera parte de nuestros aliados. Si bien hay una gran desconfianza a la misma, y constante denuncia, se cae en el grave error de presionar a nuestros enemigos. Como en la misma entrevista cuenta, la Generalitat es la que viene negociando a favor de la patronal desde que comenzó el conflicto, desde el año 2.000. Cuando intervino la Generalitat favoreció los despidos como en Frape Bher o en SEAT con los 660. Y ante ésta sangría de despidos y cierre, deja hacer a las grandes multinacionales y empresas, según sus necesidades.

Debemos sacar las conclusiones más consecuentes con respecto a las organizaciones que se dicen “de izquierdas”, como IU, o el mismo PSOE, que lejos de actuar a favor de la lucha de los trabajadores durante estos conflictos, demostraron ser gerentes de los negocios de un sector u otro de la burguesía. Esta burguesía exprime a los trabajadores para aumentar sus ganancias, y luego huye descartándolos, como cosas, a tierras de negocios más fértiles, o sea, más explotación, salarios más bajos, más precariedad. Es por esto que nuestro objetivo en la lucha no puede ser presionar para que defiendan nuestros intereses, sino más bien, actuar con un plan de lucha independiente de estas instituciones, que por más discurso de izquierda que tengan, en los hechos nos llevan a la derrota. Como decíamos, creemos importante sacar estas conclusiones, saber distinguir al enemigo, fortaleciendo la lucha con nuestras propias organizaciones y el amplio apoyo del resto de los trabajadores, que aunque muy duras y defensivas, son una gran experiencia ante los embates por venir.