y represión
 
 
 

Capitalismo español: el rey está desnudo
La explosión de la burbuja inmobiliaria y el fin del "milagro español"

Carlos Munis y Santiago Lupe

En el número de Contracorriente de Sep-tiembre analizábamos el impacto de la crisis financiera internacional, desatada con el colapso subprime de EEUU en Agosto, en la economía española. En ese momento advertíamos de las debilidades estratégicas del milagro español, y el cúmulo de desequilibrios que el crecimiento de los últimos años había generado.

Desde ese número hasta este los acontecimientos económicos han tomado carrerilla, y muchas de las hipótesis que plateábamos se han ido confirmando.

Sin lugar a dudas el núcleo central del fin del “milagro español” lo encontramos en la explosión de la burbuja inmobiliaria, que se dibuja como la perspectiva más probable para todos los expertos. El crecimientos del 180% de los precios de la vivienda en los últimos 12 años, los tres millones de viviendas vacías destinadas a ser deposito de inversión, las altísimas tasas de endeudamiento familiar… eran luces de alarma que a día de hoy no han hecho otra cosa que pasar del naranja al rojo.

El apagamiento del principal motor de crecimiento económico, la construcción, unido a las consecuencias crediticias de la crisis financiera internacional, sitúa a la economía española en un umbral de alto riesgo. Los daños colaterales en el poder adquisitivo de los trabajadores, la extensión de la precariedad laboral, la baja productividad, la debilidad industrial y la excesiva importancia de los servicios en nuestra economía, no hacen más que agravar la situación y que la salida resulte mucho más costosa.

Desde CcC creemos que es importante seguir el desarrollo de la crisis del capitalismo español, y tratar de adelantarnos al como el Gobierno y la patronal van a tratar de descargarla sobre los trabajadores, que tendrán que dar un salto en la organización y la lucha ante el panorama negro que se nos presenta.

El fin de la burbuja inmobiliaria, una herida en el corazón del capital español

Como decíamos en Septiembre el capitalismo español hizo una apuesta en firme para pegar un salto en el crecimiento, teniendo como principal motor del mismo el sector de la construcción. Beneficiado por las políticas de los distintos Gobiernos, del PP y el PSOE y en la última etapa por los bajos tipos de interés del BCE, los gigantes del ladrillo ocuparon posiciones de primera fila en la economía internacional. El desate de la especulación urbanística trajo consigo una de las burbujas inmobiliarias más grandes del mundo, que ha significado el 50% del crecimiento económico español de los últimos años. Si la burbuja estadounidense llegó a ocupar el 6% de su PIB, en el caso español el porcentaje alcanzó la friolera cifra del19%.

Esta atrofia si bien ha sido la sostenedora del crecimiento, ha ocultado fallas importantes de la economía española, siendo la de mayor importancia la perdida de competitividad de su producción, al verse apreciada brutalmente la moneda (con la entrada del euro) y haciendo menos atractivas las exportaciones españolas. Con ello la industria española se suma al club Mediterráneo de la UE, sus eslabones más débiles de la zona euro (Portugal, Grecia e Italia). El déficit de la balanza comercial es un mal crónico que el crecimiento ladrillero no ha hecho otra cosa que ocultar, en nada la expansión en un sector con escaso valor añadido ha revertido los resultados deficitarios, más aún ha retraído importantes masas de capital que optaban por su revalorización especulativa dejando de lado la mejora de la productividad necesaria para sanear el sector productivo.

Pero este crecimiento desequilibrado ha traído consigo otras consecuencias desestabilizantes para la economía española. Los campeones de los 90, es decir las empresas públicas privatizadas del sector servicios (Iberia, Telefónica) y energético (Endesa, Repsol…) que se convirtieron en grandes multinacionales imperialistas, han ido cayendo poco a poco en manos de los gigantes del ladrillo. Así Acciona se hizo con un 20% de Endesa con una inversión de unos 7.000 millones de euros, mientras que la sociedad Sacyr se hizo con el mismo porcentaje en Repsol YPF por unos 4.200 millones, y ACS invirtió 3.335 millones en convertirse en primer socio de Iberdrola. De la misma manera la banca, que ha ido multiplicando sus
beneficios año tras años, ha tenido como principal mercado el hipotecario, es decir su crecimiento ha estado completamente ligado al crédito vinculado a la burbuja inmobiliaria.

La resultante de todo esto es que el gran capital español tiene un corazón de cemento y ladrillo. El milagro español deja tras de sí una economía con una industria poco competitiva a pesar de los ataques contra el salario, con una productividad de las más bajas de la UE que se ha basado en sectores como los servicios y la construcción. Con ello el capitalismo español se ha refugiado en el ladrillo, quedando la Banca y las multinacionales españolas atadas por mil lazos con el devenir de una burbuja astronómica. Los achaques de la construcción pueden generar por lo tanto una grave enfermedad al corazón del capitalismo español, además del ya previ-sible frenazo del crecimiento “milagroso” de los últimos años.

La crisis financiera internacional aprieta a la economía española

El “dinero barato” de los últimos años, sin el que sería difícil explicar el boom inmobiliario/milagro español, ha traído también desequilibrios de importancia para las empresas españolas.

Éstas se embarcaron a partir de 2005 en la compra, tanto a nivel nacional como sobre todo a nivel internacional, de empresas o en grandes operaciones bursátiles, acudiendo a fuertes endeudamientos. Por ejemplo, Ferrovial se endeudó por 14.600 millones de euros para adquirir la gestión de los aeropuertos BAA o las adquisiciones de FCC de la británica Waste Recycling Group y la austriaca Alpine. En 2006 el endeudamiento de las empresas españolas alcanzaron la cifra record de 1,02 billones de euros, lo que supone un incremento del 28% respecto al 2005, superando el Producto Interior Bruto español. Para que nos hagamos una idea más exacta hoy en día el endeudamiento es el doble de hace 5 años cuando se situaba en torno a los 500.000 millones de euros.Si bien el groso de la deuda empresarial se lo llevan las grandes firmas en busca de operaciones bursátiles jugosas o fusiones, también otras empresas productivas han recurrido a ella para la inversión. En esta situación múltiples empresas han solicitado créditos para cubrir las deudas acumuladas o para seguir efectuando inversiones.

Las familias no se quedan atrás en el endeudamiento, llegando al 133% de su renta a-nual. Si bien no son hipotecas basura al estilo EEUU, la banca ha optado por ofertar las de tipo variable, menos riesgosas para la usura pero bastante más para garantizar la solvencia a largo plazo. El ahogo económico de las familias españolas por las subidas del euribor (a pesar de las últimas bajadas) y de la cesta de la compra (un 20% desde septiembre), está haciendo subir la tasa de morosidad (hasta un 0,632%, la más alta desde 19994), aunque contenida en márgenes todavía manejables. Por otro lado el sector de los credi-rápidos, auténticos préstamos basura para el consumo, o los paquetes de agrupamiento dedeuda, están aumentando en un 40% anual, estando todas las firmas bancarias metidas en el negocio.

Con estos niveles de deuda la banca española se enfrenta, como las del resto del mundo, a una fuerte escasez de liquidez, que les lleva a buscar depósitos ofertando tipos de hasta el 8% o rentabilizar préstamos al consumo con tipos del 24%. Sin embargo la constricción del crédito empieza a notarse, con una desaceleración del aumento de la deuda. Hoy no solo el dinero es más caro, sino más difícil de conseguir. Esto pone en aprietos a toda la economía, los deudores cada vez más apretados y los prestamistas que temerosos de no recuperar su dinero se ven obligados a recortar su propio mercado de usura.

Si la crisis aun no ha afectado de forma grave a los bancos, totalmente comprometidos con el negocio y la especulación inmobiliaria, se debe a que los bancos españoles están lanzando una masiva cantidad de títulos hipotecarios o bonos sostenidos en la propiedad (53.000 millones de euros en el cuarto trimestre según la calificadora de riesgo Moody) que son directamente posicionados en el Banco Central Europeo como colateral a cambio de cash o dinero fresco a tasas de interés favorables. Esto explica que el sector hipotecario se mantenga a flote a pesar de la fuerte caída del mercado inmobiliario, es decir que se haya evitado por ahora el camino de Northern Rock en Gran Bretaña o de Countrywide en EEUU. En otras palabras, el BCE ha instrumentado un salvataje encubierto del sistema hipotecario español, a instituciones financieras como el BBVA, Caja Madrid , Caja Catalunya ,CAM y Caja Castilla la Mancha. El metodo del BCE, a diferencia del rescate aun problematico del banco central ingles, se debe a que en la zona euro no hay un prestamista de última instancia, lo que muestra los limites y las tensiones de esta zona economica frente a un periodo como el que se proyecta de empeoramiento de la economia.

Analistas burgueses, como Julio Rodríguez López de El País,ya adviertende los impactos de la restricción del crédito en la economía española.“En un país como España, en el que la propiedad es la forma de tenencia hegemónica de la vivienda, la dependencia de la promoción y compra de viviendas respecto de la financiación crediticia es muy alta. En 1997, año inmediatamente anterior al inicio del último auge inmobiliario, el saldo vivo del crédito a promotor suponía el 3,7% del PIB de España. En 2007, 10 años después, dicha participación supera el 31%. Un proceso de racionamiento de crédito no garantiza precisamente que el aterrizaje vaya a ser suave”.

La debilidad de la industria y el carácter de los servicios

Muchas son las voces que claman un relevo para la construcción, buscando desesperadamente que sector productivo puede hacerse cargo de la motorización de un nuevo crecimiento, o de acolchonar la caída del ladrillo. Sin embargo debemos mirar detenidamente con que cuenta el capitalismo español para pasar el testigo a otra rama.

El 99,87% de las empresas españolas son pymes (pequeñas y medianas empresas). Dentro de ellas el 8,4% desarrollan su actividad en el sector de la industria, el 13,3% en la construcción, el 28,1% en el comercio y el 50,2% en los servicios. Los grandes capitales tienen una distribución aún más desproporcionada, en el IBEX35casi el 90% son constructoras, inmobiliarias,bancos,energéticas o de servicios, tan solo Inditex destaca como gigante industial. Todas ellas se han visto beneficiadas de un proceso de crecimiento extensivo, en base al abaratamiento de la mano de obra, quedando la productividad a niveles bajisimos.

El sector más orgánico, la industria, ha pasado del 25% al 17,7% del PIB en los últimos 20 años. La reconversión industrial y minera destruyó gran parte de la actividad productiva, otras ramas de baja productividad han ce-rrado o se han trasladado a zonas del mundo con una mano de obra más barata, y aquellas ramas que han experimentado un crecimiento han sido aquellas vinculadas al suministro de materiales o mercancías ligadas a la construcción y la vivienda. La desindustralización se ha visto pues paliada por el crecimiento de las cementeras, ladrilleras, el mueble, cañerías, estructuras metálicas… sectores todos ellos que van a ser golpeados por el parón de la construcción.

En el comercio las oficinas de ventas de pisos han pasado de 80.000 a 40.000, dejando a 100.000 trabajadores en la calle, y el resto, junto con los servicios (hostelería, turismo, servicios a empresas…) dependen en gran medida del estado de salud del resto de la economía y el poder adquisitivo de los trabajadores, ambos factores en caída.

A corto plazo resulta más que complicado el surgimiento de un nicho de revalorización del capital que pueda absorber lo que la construcción, en plena crisis de sobre producción de viviendas destapada por el fin de la burbuja, está destruyendo. De hecho el Gobierno
consciente de esta situación busca costear de su bolsillo el relevo, no apostando por otro sector distinto al del ladrillo, sino reconvirtiendo el negocio de la vivienda libre en vivienda protegida, o de una forma aún más ofensiva con la obra civil que se espera absorba el 50% de lo que se construya en el Estado español. Un relevo pues superficial y limitado, pues el aporte de dinero público para salvar a los constructores ni regenera el tejido económico, ni puede ser eterno.

Las turbulencias bursátiles van a más

El agudizamiento de la crisis financiera internacional, con la perspectiva de recesión sobre el motor económico mundial, los EEUU, ha traído un principio de año nefasto para las bolsas de todo el mundo. La Bolsa española padece el contagio al igual que el resto, pero al temor de la marcha de la economía real estadounidense debemos sumarle el temor de la marcha de la española.

Eso explica como con la entrada del 2008 El IBEX35 haya perdido un 15% de su valor en lo que va de año, volatilizándose todas las ganancias bursátiles de 2007. La sobre valoración de la economía real ha traido descalabros como el de Colonial, que tras su caída en bolsa ha pasado de una capitalización de 13.600 millones de euros a 1.496,37, o anteriormente Astroc, la marcha del año y el consecuente empeoramiento del negocio de constructoras e inmobiliarias, su efecto en el negocio hipotecario y sus participaciones en multinacionales energéticas y de servicios, auguran mal año para los negocios especulativos de las finanzas.

La clase trabajadora “paga el pato”

El fin del milagro español nos ayuda a enten-der las bases que lo hicieron posible. La burbuja inmobiliaria, la fuerte ofensiva contra el trabajo, el aprovechamiento de la mano de obra inmigrante… han traído consigo un crecimiento basado en un alto componente especulativo y con una productividad realmente baja.

La clase trabajadora ha sido la sostenedora de los altos beneficios empresariales ha costa del aumento de número de horas y la reducción del salario. La reducción del poder adquisitivo de la clase obrera se ha visto reducida en un 4.3%. Y aunque ya se estaba experimentando una reducción del salario durante todos estos años, en abril y junio del 2007 se redujo el salario en 78 euros.Junto con el aumento de la inflación cada vez se hace más difícil llegar a fin de mes.

Si la clase trabajadora ha sido la que ha sostenido el milagro español será ella la que pague el pato. La patronal del Estado español no le queda otra que atacar en profundidad a las condiciones de vida de los trabajadores. Así pues incluso el ‘Financial Times’ “recomienda a España adoptar el estilo Sarkozy”.Es decir, profundizar en el ataque al salario para seguir obteniendo altos beneficios. Desmantelar el subsidio de desempleo, abaratar el despido o desregularizar la negociación colectiva permitiendo a cada empresa poder no acogerse al convenio de su rama, son entre otras, las medidas que este diario de la City de Londres o desde la CEOE se piden con urgencia. No cabe duda de que Zapatero y Rajoy, pese a su mutismo respecto a reformas estructurales en la campaña, nu dudaran en hacerlas pasar.

Este ataque frontal que sufriremos será llevada a cabo gobierne quien gobierne. Ya que desde el decretazo la burguesía española no ha realizado un ataque directo contra las condiciones de vida.

Desde Clase contra Clase venimos denunciando el deterjo que estamos sufriendo y que ningún partido del arco parlamentario no ha movido ni una pizca en la defensa de la clase trabajadora. Ni ha promovido un programa verdaderamente revolucionario.Desde CcC elaboramos un programa que ayude a mejorar las condicones de vida de la clase trabajadora.